En resumen

El proyecto: una presa de 80 metros de altura en el Loira, para laminar las crecidas tras la de 1980, que habría anegado una docena de kilómetros de gargantas.

La movilización: una información pública desbordada de alegaciones, una manifestación de 10 000 personas, procesos judiciales y cinco años de ocupación del lugar.

El desenlace: el tribunal administrativo anula la declaración de utilidad pública en febrero de 1991; el gobierno abandona el proyecto en julio de 1991 y lo confirma definitivamente en enero de 1994, cambiando toda la política de ordenación del Loira.

Es el ejemplo más cercano al valle de Aspe por su geografía: gargantas de montaña, una capital de comarca río abajo, un proyecto justificado por la seguridad.

El proyecto

Tras la crecida mortal de septiembre de 1980 en Puy-en-Velay, el organismo público de ordenación del Loira lanza el 13 de febrero de 1986 un programa de cuatro presas A-159. Serre de la Fare es la primera: una presa de laminación de crecidas de 130 millones de metros cúbicos, de 80 metros de altura, cuyo embalse de 12 km habría sumergido parte de las gargantas del Loira A-152. El prefecto la declara de utilidad pública por decreto del 11 de febrero de 1989 A-155.

La movilización

La información pública de la primavera de 1988 recibe cerca de 4 000 alegaciones desfavorables; la comisión da, sin embargo, su visto bueno, y una primera manifestación reúne a un millar de personas en Puy A-162. La ocupación no violenta del lugar comienza, según la asociación, en febrero de 1988, y va a durar cinco años A-156. Del 29 de abril al 1 de mayo de 1989, 10 000 personas se manifiestan en Puy-en-Velay A-160.

La campaña no se limita a la ocupación. Manifestaciones, investigaciones científicas, conferencias y procesos judiciales se combinan A-157. Es el proceso judicial el que asesta el primer golpe: el 7 de febrero de 1991, el tribunal administrativo de Clermont-Ferrand anula la declaración de utilidad pública.

El desenlace

El 31 de julio de 1991, el comunicado del Consejo de Ministros afirma que el Loira debe «seguir siendo un río vivo y libre cuyos únicos excesos hay que suprimir», decide el abandono de los proyectos de Chambonchard y de Serre de la Fare, y propone al organismo público una carta de ordenación integrada A-153. El 4 de enero de 1994, el comité interministerial del Plan Loira naturaleza grandiosa pone freno a la política de presas y abandona definitivamente Serre de la Fare A-154. La ocupación termina el mes siguiente, tras 1 887 días A-158.

La propia agencia del agua reconoce hoy que el Plan Loira nació de los conflictos en torno a estas presas A-161.

Lo que ocurrió después

El promotor del proyecto revendió sus terrenos al Estado por un euro simbólico, y un centro de formación medioambiental ocupa el lugar desde 2012 A-163. El problema de partida, las crecidas, se trató de otra manera: mediante una gestión global del río, que preserva su carácter natural A-161.

Lo que muestra este ejemplo, y lo que no muestra

Muestra que un proyecto justificado por la seguridad, tras una catástrofe real, puede ser rechazado sin que se abandone la seguridad. Los opositores no negaron las crecidas: cuestionaron la respuesta, y la respuesta cambió.

Muestra también la combinación que funcionó: el recurso judicial hizo caer el acto, la presencia en el lugar impidió las obras, la manifestación hizo visible el rechazo. Ninguno de los tres por sí solo habría bastado.

No muestra un abandono rápido ni lineal. Tres años separan la sentencia de la decisión definitiva, y hicieron falta dos gobiernos sucesivos para tomarla. Las propias fechas varían según las fuentes, señal de un final que se produjo por etapas.

Fuentes